lunes, abril 18, 2011

Acabar un maratón, reto superado

Ya puedo tachar de mi lista un nuevo reto en mi afán de explorar mis límites: acabar un maratón. Y no cualquier maratón, el Maratón de Madrid, que según he oído es de los más duros y no de las mejores opciones para iniciarse en los 42195 metros, sin embargo, no habíamos ido a pasar el rato.

Mi compañero David y yo, nos hemos plantado en la salida y hemos empezado a correr, había ganas después de la semana con apenas unos cuantos kilómetros a la espalda. Nos hemos puesto a un ritmo cómodo para calentar el cuerpo, lo cual he agradecido mucho ya que se había levantado el día con bastante frío y yo tenía un tembleque mezcla de frío y tensión. Hemos corrido leyendo nuestro cuerpo hasta el medio maratón y hemos ido a unos ritmos de escándalo para nosotros, pero íbamos cómodos y eso era lo importante.

Del 21 al 26 ha sido un tramo extraño porque no recuerdo sentir nada, tenía la cabeza en la Casa de Campo. Todo el mundo me había dicho: Casa de Campo es muy dura, se hace muy largo y si hace calor es donde la mayoría de la gente se viene abajo. Y ahí que estaba la cabeza dándole al bombo con la Casa de Campo y como era de esperar, de tanto pensar en Casa de Campo, ha sido entrar y sufrir sin sentido. 

Del kilómetro 26 al 27 he corrido con el corazón porque la cabeza y las piernas no sabían qué hacer. He racionalizado la situación: Casa de Campo es tu espacio de entrenamiento, eso debería ser un paseo y todo ha cambiado. No puedo decir que hayan vuelto las buenas sensaciones pero al menos no iba sufriendo. He ido un poco preocupado por David porque le veía cara de que algo no iba bien y así era. Le he preguntado y me ha confirmado que los gemelos le habían dado dos avisos.

Ya en el kilómetro 32 ha entrado Inés a correr con nosotros los últimos 10, ¡qué chorro de energía renovada que nos traía! Venía equipada con todo tipo de geles por si los necesitábamos. Yo había hecho durante la semana una buena recarga de hidratos y las fuerzas estaban a tope y en principio no veía necesidad de tomar nada.

Remontamos la cuesta de salida de la Casa de Campo y volvemos a la ciudad y yo vuelvo a estar muy animado. Del kilómetro 33 al 35 voy bien y muy pendiente de David y de Inés, pero de repente, al enfrentar el tramo del 35 al 36 algo no va bien. ¿Qué es? No lo sé, sólo sé que de repente todo se empieza a desmoronar. No sé qué está pasando me veo revuelto en mis propios pensamientos y todos ellos desmotivadores. Uso mi frase de salir de ese bombo ¡no pensar, sólo correr! pero no hay mucho que hacer. Es el muro de los 36 y hay que pasarlo tirando de corazón.

Atocha se asoma hacia el kilómetro 38 y yo no lo veo nada claro y de repente Inés me saca de ciclo y vuelvo al ¡no pensar, sólo correr!

"David, ahora viene una cuesta muy dura, que no nos pille de sorpresa" le grito a mi compañero a unos 100 metros de la calle Alfonso XII. Es una cuesta que pone a cada uno en su sitio y nosotros, aunque ya vamos bastante cansados, adelantamos a mucha gente a un buen ritmo de subida. En lo alto se ve ya a mucha gente andando, la cuesta ha hecho mucho daño pero nosotros seguimos corriendo. Yo todavía no tengo claro que lo pueda conseguir y, aunque suene absurdo después de 40 kilómetros, el cuerpo está al límite.

Cruzamos el arco de los 40 y ahí empiezo a verlo más claro. "¡David! ¡Esto está hecho! ¡Ya lo tenemos!" le voy gritando a mi compañero. La emoción me está embargando.

Nos enfrentamos a la puerta del Retiro y Arantxa, la novia de David, se une a nosotros. Al cruzar la puerta, sé que lo hemos conseguido, que la meta está ahí esperándonos. Arantxa e Inés nos van animando a los dos: ¡Venga David! ¡No queda nada! ¡Ya está hecho!

Nos enfrentamos a la recta de meta y no siento nada y siento todo. No pienso en nada y en mi corazón se amontonan demasiadas cosas.

Y al cruzar la meta ya nada duele, ya nada importa. Todo el trabajo duro que he hecho, todo el sacrificio, todo el sufrimiento, todos estos meses de estrés y tensión, ya no importan. Atrás queda todo eso y por delante la sensación de haber cruzado la meta una vez más, la sensación de ser feliz habiendo disfrutado del camino.

Ahora toca disfrutar de lo vivido y recuperarse para pensar en qué será lo próximo, y es que por mucho que uno sufra y lo pase mal, siempre quedan ganas de más. Esto es una droga y yo, de momento, pueda o no pueda, no quiero dejarla.

Las cifras de la carrera son magníficas para el nivel que manejamos. Hemos cruzado meta en 3 horas y 49 minutos y 48 segundos consiguiendo rebajar la marca de Madrid de David en 10 magníficos minutos. Todo un logro.

Gracias a mi compañero de carrera, David, es un placer correr a tu lado y espero que esta sea la primera de muchas. Gracias a Inés por correr los 10 últimos kilómetros con nosotros. Gracias a mi familia por correr los 42,195 kilómetros en mi corazón y cruzar una vez más la meta a mi lado.

La carrera en cifras (tomadas con el GPS):

Km 5: 00:28:46 ritmo: 5:47 min/km
Km 10: 00:55:33 ritmo: 5:17 min/km
Km 15: 01:21:45 ritmo: 5:11 min/km
Km 20: 01:47:45 ritmo: 5:08 min/km
Medio maratón: 01:53:43 ritmo: 5:13 min/km
Km 25: 02:13:07 ritmo: 5:00 min/km (el primero había cruzado la meta hacía más de 3 minutos)
Km 30: 02:40:04 ritmo: 5:21 min/km
Km 35: 03:07:23 ritmo: 5:24 min/km
Km 40: 03:36:49 ritmo: 5:52 min/km
Meta: 03:49:48 ritmo 5:49 min/km
Ritmo medio: 5:24 min/km
Pulsaciones medias: 151 (78%)
Pulsaciones máximas: 166 (86%)
Puesto general: 3890 / 8583
Puesto categoría senior: 760 / 1627

7 comentarios:

Unquevai dijo...

Impresionante David, enhorabuena, debe ser una gran experiencia.
El ritmo es espectacular. Vamos, que me cuesta a mí mantenerlo en 5 kilometrillos de mierda, jajaja.
A seguir así monstruo, espero verte pronto!! mister excesos! :P

Oso dijo...

Unquevai: gracias, Edu, lo más bonito cuando ya todo ha pasado, aunque suene extraño, son los momentos duros. Recordar cómo se sufre y cómo sale uno de esos momentos es lo que te da fuerzas para volver a plantarte un dorsal. Al final cruzar la meta es algo puntual que pasa en un instante, las casi 4 horas restantes son realmente más intensas.

Disfruta y sé feliz.

Chincheta dijo...

Qué descripción de la carrera más emotiva, David. Parece que lo siente uno en sus propias carnes al leerlo. Eres un crack!. Mi medio novio, medio hijo, jajjajajaja.

cuando la meta es el camino dijo...

Pues sí, la verdad es que sí que es emotiva la crónica. Me siento como si hubiera corrido yo...

De todo destaco "la sensación de ser feliz habiendo disfrutado del camino". Porque para mí eso es lo que importa: no hace falta llegar (o sí), lo importante no es la meta, lo importante es el camino.

Gracias por tu vuelta! Ahora que se que has vuelto a ver si vengo yo a ayudarte a barrer de vez en cuando...

Oso dijo...

Chincheta: me alegra que digas que has podido sentir lo que yo sentí. Es difícil poner en palabras el cúmulo de emociones que se sienten en carrera y al cruzar la meta.

Mota: como tengo puesto en el perfil: disfrutar la vida es el medio y el fin para disfrutar la vida. Me alegra tenerte por aquí después de tanto tiempo.

Disfrutad y sed felices.

Alberto dijo...

Yo no digo nada más porque lo he vivido y también leído ;) solo afirmar las felicidades por superarte y superar un reto más.

Un abrazo.

Oso dijo...

Alberto: gracias por estar ahí una vez más.

Disfruta y sé feliz.