miércoles, julio 18, 2012

Viaja con tus miedos

No hay límite para quien cree que puede hacer lo imposible. Desde hace un tiempo vengo rompiendo barreras que habían estado en mi vida desde, supongo, el día que nací. Muchas veces no nos planteamos traspasar esas barreras porque no sabemos que se puede hacer y otras veces nos lo planteamos pero el miedo no nos permite avanzar hacia ellas.

Yo he aprendido a que mis miedos y los miedos de mis seres queridos no controlen lo que quiero hacer. Hace tiempo escribí un tweet que decía:
No dejes a tus miedos ir delante, ya que tirarían de ti, ni detrás, puesto que no te permitirían avanzar. Viaja acompañado de tus miedos.
Los miedos son señales que nos mandamos a nosotros mismos y que debemos aprender a interpretar. Tener miedo a algo significa que las consecuencias de nuestros actos provocan algo que no nos gusta pero eso no significa que no debamos hacer aquello que deseamos hacer. Un miedo nos está diciendo que debemos prestar especial atención a aquello que provoca las consecuencias que nos provocan miedo. Cuando alguien dice "no lo hago tal cosa porque no quiero perder mi trabajo" está expresando un miedo a perder su trabajo y ese miedo le está indicando que es importante para esa persona mantener su trabajo, por lo tanto, debería hacer todo lo posible para mantenerlo.

Toda esta reflexión sobre el miedo viene a que el próximo sábado me enfrentaré a una nueva aventura personal y deportiva. Después de tantas carreras en las que he participado este año siento la necesidad de vivir el deporte, la ultradistancia, de una forma menos "competitiva". Después de mi intento fallido en El Soplao, me di cuenta de que a veces es necesario disfrutar de lo que a uno le gusta de otra manera.

Hace tiempo que vengo queriendo hacer el Camino de Santiago ya que creo que es algo que todo el mundo debe hacer al menos una vez en su vida. Llevaba muchos años preguntándome a mí mismo cuándo lo haría pero resultaba que siempre tenía otras prioridades. Pues bien, este verano es el momento de hacerlo. Hasta aquí todo parece normal ya que hacer el Camino de Santiago es algo que hacen miles o cientos de miles o ¿millones de personas? al año, sin embargo, mi planteamiento es un poco más extremo. Pretendo hacer etapas de entre 40 y 63 kilómetros diarios al ritmo más rápido posible. ¡Ojo! No digo corriendo porque sé que en mi estado de forma y mi estado físico (llevo muchos meses a un ritmo endemoniadamente alto y el cuerpo empieza a pedirme descanso) no es posible hacer todos los kilómetros de todas las etapas corriendo.

Básicamente lo que he hecho ha sido juntar dos etapas de las que se suelen hacer en una sola tomando como referencia la página sobre el camino Francés de Eroski sobre el Camino de Santiago. Me habría gustado arrancar desde Roncesvalles o incluso desde Sant Jean Pied de Port y cruzar los Pirineos, sin embargo, por un tema de tiempo (mis días de vacaciones son finitos) y de logística he decidido empezar en Pamplona. Desde Pamplona hay algo más 700 kilómetros que se suelen hacer en 28 etapas, sin embargo, según mi planteamiento, mis etapas quedarán como sigue:
  • Etapa 1: Pamplona - Puente de la Reina – Estella, 46 kilómetros
  • Etapa 2: Estella - Torres del Río – Logorño, 49 kilómetros
  • Etapa 3: Logroño - Nájera - Santo Domingo de la Calzada, 50,6 kilómetros
  • Etapa 4: Santo Domingo de la Calzada - Belorado – Agés, 50,1 kilómetros
  • Etapa 5: Agés - Burgos – Hontanas, 54,1 kilómetros
  • Etapa 6: Hontanas - Boadilla del Camino - Carrión de los Condes, 53,1 kilómetros
  • Etapa 7: Carrión de los condes - Terradiso de los templarios - El Burgo Ranero, 57,2 kilómetros
  • Etapa 8: El Burgo - León - San Martín del Camino, 63 kilómetros
  • Etapa 9: San Martín - Astorga – Foncebadón, 50,1 kilómetros
  • Etapa 10: Foncebadón - Ponferrada - Villafranca del Bierzo, 51,4 kilómetros
  • Etapa 11: Villafranca - O Cebreiro – Triacastela, 49,5 kilómetros
  • Etapa 12: Triacastela - Sarriá – Portomarín, 40,7 kilómetros
  • Etapa 13: Portomarín - Palas de Rei – Arzúa, 53,8 kilómetros
  • Etapa 14: Arzúa - Pedrouzo - Santiago de Compsotela, 39,1 kilómetros
Como se puede ver, sólo dos de las catorce etapas están por debajo de la distancia del maratón.

El Camino de Santiago no habla de cruzar la meta, no tiene nada que ver con cuánto tiempo puedes hacer cada etapa o cuán rápido puedes correr. El Camino de Santiago habla de historias, es viajar con la única ayuda del cuerpo de uno mismo, es conocer gente que sufre el camino, es descubrir historias maravillosas de gente desconocida que viene de todas partes del mundo pero, sobre todo, el Camino de Santiago es un viaje interior.

No va a ser fácil afrontar cada día etapas tan largas y hacerlo en el mejor estado posible y, como humano que soy, tengo mis miedos, que me indican que debo estar atento a esas cosas que me preocupan pero son miedos que no deben hacer que deje de hacer aquello que quiero hacer, aquello que siento que debo hacer. Y como ya he dicho, uno no debe dejar sus miedos atrás ni delante de sí, sino que debe viajar con ellos. Como primer paso de este viaje voy a exponer abiertamente cuáles son estos miedos que van a viajar conmigo durante 14 días y a lo largo de más de 700 kilómetros.
  • Me preocupan mis pies. De todos es sabido que la parte que más sufre durante el Camino de Santiago son los pies, las ampollas hacen retirarse a gran número de personas. Esto me indica que debo prestarle especial atención al cuidado e higiene de mis pies ya que mi desgaste será mucho mayor puesto que haré muchos más kilómetros y el hacer algunos de ellos corriendo provocará que dicho desgaste sea muchísimo mayor.
  • Me preocupan mis articulaciones. Las rodillas y los tobillos sufren mucho corriendo y, aunque he hecho un buen trabajo de fuerza esta temporada, las rodillas pueden resentirse. Debo prestar especial atención a la técnica de carrera y hacer que esta sea lo menos lesiva posible y estar atento a las señales que mi cuerpo me mande para tomar las medidas que en cada momento sean necesarias.
  • Me preocupa la temperatura. Esta preocupación no nace de la temperatura en sí misma sino las consecuencias de la misma. Con altas temperaturas se tiende a sudar mucho más y, por lo tanto, se pierden mucho líquido y sales minerales. No beber el suficiente líquido, bien agua, bien bebida isotónicas, puede provocar deshidratación y golpes de calor, una mala recuperación de las sales minerales puede traducirse en calambres y dolores musculares. Con esto me estoy diciendo que debo cuidar especialmente mi hidratación y prestar mucha atención a la recuperación de sales minerales.
  • Me preocupa aburrirme. Hace un tiempo que me di cuenta de que soy corredor de equipo, sin embargo, a esta aventura me enfrento en solitario y temo poder aburrirme por el camino y que mi cabeza decida que no quiere seguir ahí. No me ocurrió mientras estuve recorriendo Galicia en bicicleta durante 12 días, sin embargo, es un miedo que está ahí. Que me preocupe aburrirme me dice que debo tener el control sobre mi mente todo el tiempo y que debo disfrutar del camino cada instante.
  • Me preocupa no acabar. Creo que en este sentido mi miedo es más por lo que ello significa que por las posibles consecuencias. El Camino de Santiago se termina con el corazón y no con el cuerpo que, desde casi el principio está mermado. Mi miedo está en haber perdido ese espíritu luchador que siempre he tenido, así que debo estar atento a los momentos de flaqueza para trabajar en ellos y tener siempre presente que los momentos de lucha contra nosotros mismos son los que nos hace más y más poderosos.
Hacerlos públicos, dejándolos por escrito, sólo hace que esos miedos pierdan fuerza. Cuando uno interioriza sus miedos se hacen fuertes y al final consiguen controlarnos. Aceptar nuestros miedos hace que estos dejen de tener tanta importancia y pierdan fuerza. Cabe destacar que estos son los miedos antes de empezar y que a medida que vaya avanzando unos tomarán más fuerza que otros, algunos desaparecerán y aparecerán miedos nuevos. Hay que estar atento a ello y no dejar que un miedo que antes no existía, aparezca y empiece a controlar la situación por nosotros.

Iré publicando a través de la cuenta de Twitter de El Rincón barrido mi evolución a lo largo de todo el Camino. Ahora sólo queda esperar hasta el sábado y disfrutar.

¡Buen camino!

4 comentarios:

Esa niña que vive dentro de mi dijo...

Un post precioso. Espero que disfrutes de ese Camino contigo mismo, que tus miedos te protejan sin oprimirte. Ese Camino es algo que tengo pendiente pero que deseo mucho hacer (a otros niveles, claro... que yo no soy deportista), que visualizo como un viaje iniciático clave en la vida.

Por cierto, ¡fuiste premiado en mi blog!:

http://esanenaquevivedentrodemi.blogspot.com.es/2012/06/premio-blog-original.html

caminante no hay camino dijo...

Buf amigo, mucho que comentar pero como no te quiero aburrir ni a ti ni al resto de la audiencia trataré de ser breve.

Me voy a permitir "combatir" casi todos tus miedos con unos de mis tópicos favoritos, no sin antes mencionar (como "monitor" que soy y tu mismo lo dijiste) que casi todos tus miedos se resumen / reunen en el miedo a no acabar. Yo desde mi cómoda posición te digo que la meta está en el camino (en este caso sirve además como juego de palabras, muy sutil eso sí :P).

Lo que quiero decir, y ya lo sabes, es que, en el caso de que te tengas que parar antes de llegar a Santiago, si has disfrutado al máximo de lo caminado hasta el momento no hay mucho más que hablar...

El único que me "preocupa" es el miedo a aburrirte. Aunque para el grueso del vulgo no sería demasiado grave, siento decirte que para ese miedo no tengo respuesta...

Igual nos cruzamos en algún momento.

Enjoy it!!!!

Alberto Fernández dijo...

La meta está allí donde tú máximo esfuerzo, alegría y pasión te lleven.

¡DISFRÚTATE! ;)

David Roncero Domínguez dijo...

Esa niña que vive dentro de mi: gracias. Anímate a hacerlo, no tienen por qué ser muchos días o muchos kilómetros, incluso no tiene que ser del tirón, puedes ir haciéndolo por tramos. Todos podemos hacer nuestros caminos a nuestro ritmo y disfrutando a nuestra manera. A mí se me ha planteado disfrutarlo con etapas muy largas y corriendo siempre que sea posible. Cuando estuve haciendo cicloturismo por Galicia, conocí a una señora alemana, de unos 74 años, que se hacía el camino de Santiago cada año desde Francia. Tardaba dos meses. Cuando yo me la encontré estaba a 20 kilómetros de Santiago.

caminante no hay camino: sí, al final todo se resume a miedo a no terminar pero a veces, aunque no sea todo, es importante terminar y esta vez, para mí, lo es. Lo podemos comentar con unos alvariños.

Alberto Fernández: pues entonces esta vez mi meta está en Santiago.

Disfrutad y sed felices.